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La colonización española en Cuba tuvo un profundo impacto económico, político y social, moldeando estructuras y definiendo sus principales actividades durante siglos. La economía anterior a la independencia se caracterizaba por una combinación de agricultura, comercio y explotación de recursos naturales. Todo bajo el sistema de plantación y esclavitud. Su sector principal era la producción agrícola, principalmente la caña de azúcar y el tabaco. Los españoles establecieron grandes plantaciones azucareras en varias regiones cubanas, como en la Habana y Trinidad. Entre los siglos XVI y XIX, miles de africanos fueron capturados para trabajar en esas plantaciones. Se introdujeron en el país para expandir un sistema esclavista que logró desarrollar la economía de la época. El puerto habanero se convirtió en uno de los principales centros caribeños de trata de esclavos. En ese lugar los africanos eran comprados y vendidos como mercancía. La esclavitud no sólo fue un fuerte componente de la base económica antillana, sino también en el orden cultural, influyendo significativamente en la formación identitaria de Cuba. Su economía anterior a la independencia prácticamente no tenía comercio con otras naciones. La metrópolis mantenía a toda costa sus privilegios comerciales. Eso le permitió ejercer un enorme control sobre la economía cubana, monopolizando y explotando sus riquezas durante cuatro siglos. Como era de esperar, la colonización también impactó en la flora y fauna cubanas. Emprendió una basta deforestación y explotación de tierras, que condujeron a la degradación ambiental en ciertas zonas del país.
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