Mis manos tiemblan y el corazón casi se para. La sangre cubre los dedos pavorosos por su reacción. ¿No entiendo por qué lo hice? Fue un impulso que incitó a la intención. Fue una venganza desde el principio. Ocurrió sin apenas quererlo. Algo invadió mi cuerpo para incriminarme. Tuvo que ser así. Nada tuvo razón. Yo vi la masacre que mis manos cometieron. Fue el hedor a carne quemada y ese grito en la madrugada los que le hicieron perder la cabeza al asesino en que me transformé. Después era tarde para cambiar las cosas. El mal ya estaba hecho. Simplemente pasó.
Así precisamente comienza este libro. Está dedicado a algunas de las invenciones que la memoria combinada con la imaginación puede generar. Es otra forma de experimentar la inmensa complejidad de la mente humana.
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